martes, 24 de mayo de 2011

Dieudonnée

         Al principio le parecía hermoso todo cuanto la rodeaba. Era su creación. Hasta donde su vista alcanzaba, que era el mundo en su integralidad, el paisaje era monocromático,  sin accidentes. Las personas hablaban la misma lengua y no se diferenciaban por el color. Blancos todos.
Antes  de su idea creacional nada existía, por tanto, no contaba con elementos comparativos. Se sentía feliz.  Pero una mujer no resiste la monotonía. El entorno comenzó a causarle síntomas de rechazo situacional.
Dieudonnée  se dijo: “si logré hacer el mundo, puedo cambiarlo”. Como   aún no había pasado una semana desde el día en que tuvo la iniciativa, se encontraba un poco cansada. ” Me haré ayudar por asesores”.
Fue a su sala de computación,  escribió este mensaje: “Se convoca a 12 ángeles para realizar importante tarea. La selección se hará por orden de llegada. Fecha de presentación: 1ro. de enero. Hora: 3.00 pm. Lugar: Casa de Dieudonnée.”  Su anuncio se difundió  por Internet.
Aparecieron muchos ángeles,  los doce primeros  se organizaron de inmediato.   Los restantes trabajaron en cadena a una velocidad relámpago, hicieron las bolsitas,  pesaron los polvitos,  los envasaron,  los sellaron, y al fin,  pasaron el producto por el equipo de control de calidad con círculo.   Se les entregaron diplomas de colaboradores.
En un instante todo está listo. Comienza la reunión.
-       “La tarea es sencilla. Quiero darle variedad al mundo. En estas bolsitas -las toca-  hay polvos con  ingredientes  inimaginables: colores, montañas, inteligencia, idiomas, ríos, mares, música, poesía, ciencia, bondad, maldad, risa, llanto, pobreza, riqueza y muchos más. Ustedes los repartirán equitativamente por  el mundo. Que no se les vaya a derramar un poquito más en un lugar que en otro. Un error de uno de ustedes tendría implicaciones por milenios. Amén.  Les doy  tres días para realizar la tarea.  Los más eficientes  recibirán  su salario y  un estímulo, son algunos productos de primera necesidad.  No tienen que decirme qué quieren que contenga. Yo he seleccionado por ustedes”.
-               ¿Y en qué nos movemos?
-               Usarán sus alas, y por si sufren algún desperfecto técnico, siempre tendrán muy cerca unas fuertes nubes para trasladarse.
No hacían falta más orientaciones. Cada ángel tomó su mochila y salió a trabajar.
Al principio los doce estaban juntos, cumplían con amor la misión encomendada. Pero, sin darse cuenta de cómo ni por qué sucedió, se dispersaron,  cada  quien comenzó a distribuir el contenido de sus bolsas sin tener cuidado de cuánto polvo se regaba en la atmósfera. El problema no era la calidad del trabajo, sino deshacerse rápido  de la carga con un mínimo  de esfuerzo.
Regresaron en fecha y hora . Dieudonnée cumplió lo prometido. Como no fue controlando la tarea, cuando miró el mundo se percató de que los ángeles le habían fallado: vio lugares completamente llanos, otros con impresionantes macizos montañosos,  zonas nevadas con todas las personas sumamente blancas, zonas de calor desesperante con población absolutamente negra, vio en algunos países más tontos o más  inteligentes  que  las cifras permisibles. Otras muchas irregularidades la sorprendieron y se dijo: -“Yo misma debí haber hecho la innovación”.
Cuando posó la vista sobre Cuba  llegó al colmo del paroxismo: para una mínima población habían dejado caer demasiado cantidad de talento artístico,  científico, deportivo, literario, político.
Nadie creería que ella ignoraba  tales deferencias distributivas.

Credo

Admiro el mar porque incansable lucha.
Amo al zunzún porque hasta detenido en el vacío
mantiene el movimiento.
Creo en la vida porque impone su marcha hacia el futuro.

Elsa Vega.